La inflamación se resuelve cuando el tejido dañado vuelve a la misma situación en la que se encontraba antes de la lesión. Esto significa volver a la salud.
La inflamación es un proceso de respuesta a un daño con efectos colaterales que pueden producir una lesión de baja intensidad durante toda nuestra vida. Este proceso tiene un comienzo, un desarrollo y la correspondiente resolución.
El comienzo y el desarrollo de todo este proceso es necesario para curar el daño, por ejemplo, una invasión microbiana. Una vez que nuestro sistema inmunitario elimina los microbios que dañan cualquier tejido de nuestro cuerpo se tiene que producir la retirada de esa respuesta y la consiguiente reparación del daño producido no solamente por los microbios sino también por los efectos colaterales de esa respuesta.
La resolución por lo tanto significa reparar totalmente el tejido afectado para que este vuelva de nuevo a una total funcionalidad.
Los mensajeros químicos necesarios para reparar las células, el tejido o el órgano son las resolvinas. El sustrato para que nuestro cuerpo sintetice las resolvinas son los ácidos grasos Omega 3, EPA y DHA. Es muy importante resolver la inflamación porque en caso contrario esta podría durar toda nuestra vida y acumularse durante mucho tiempo produciéndose finalmente una enfermedad crónica.
Los ácidos grasos Omega 3 son necesarios para mantener nuestra salud porque son deficientes en nuestra dieta actual. Esta se caracteriza por un desequilibrio entre la concentración de los Omega 6 con respecto a los Omega 3 produciéndose constantemente una inflamación en cualquier parte de nuestro organismo y con una incapacidad importante para no resolverla adecuadamente y volver a la salud.