¿Qué es la salud intestinal?

La salud intestinal se refiere a la capacidad del intestino para digerir alimentos, absorber nutrientes, mantener la barrera intestinal y regular el sistema inmunológico. También implica el equilibrio de la microbiota intestinal, es decir; de los miles de millones de microorganismos que viven en el intestino.

Una microbiota equilibrada produce ácidos grasos de cadena corta como el butirato que tiene una función esencial en el mantenimiento de la barrera intestinal.

El butirato activa a las células caliciformes para que produzcan moco que se deposita en el exterior de la barrera para evitar que entren microorganismos o sus fragmentos ya que sí atraviesan esta barrera se produciría una respuesta inflamatoria que sino se resuelve se quedaría prácticamente a perpetuidad.

También el butirato favorece la unión de las células epidérmicas al estimular un complejo enzimático denominado AMP quinasa para producir la energía suficiente que mantiene la unión estrecha entre estas células impidiendo que pasen microorganismos o moléculas o fragmentos de proteínas grandes que también podrían producir una reacción inflamatoria en el intestino e incluso a nivel sistémico. La AMP quinasa que es un sensor de energía se activa fundamentalmente por una dieta de restricción calórica o el ayuno intermitente.

El mantenimiento de una barrera intestinal saludable incluye por lo tanto una capa densa de moco y otras más ligeras y también la unión estrecha entre las células epidérmicas del intestino. Cuando no hay suficiente moco o bien esa unión estrecha no se produce nos encontramos con un intestino permeable produciéndose permanentemente reacciones inflamatorias y alérgicas cuyos protagonistas son los componentes del sistema inmunitario que se encuentran justo debajo de la barrera intestinal.

Para que esto no ocurra las bacterias que constituyen la microbiota deben de estar en un equilibrio justo para producir y activar los factores antes mencionados. Esto se consigue con una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y alimentos fermentados sobre todo, una dieta rica en fibra fermentable y evitar el exceso de azúcar, grasas saturadas y aditivos ya que esto últimos son tóxicos para nuestras bacterias.

Incluir también en nuestra dieta probióticos (Lactobacillus y Bifidobacterium) y sobre todo prebióticos que son los nutrientes que nuestras bacterias necesitan para producir una fermentación que de como resultado el butirato.

Los alimentos que incluyen todo lo anterior son algunos hongos, algas, lentejas, ajo, espárragos, alcachofas y en general verduras y frutas.

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